Un Cuento para niños de preescolar

Érase un tiempo en un reino de alegría, donde todos los animales que en aquel reino simplemente reían y pasaban buenos ratos. En aquel lugar, vivía un oso bondadoso que ayudaba siempre a sus vecinos.

Una tarde de Jueves, el conocido como Gran Oso Pardo, vecino del reino conocido por su bondad, salía del trabajo en dirección a su casa cuando de repente se topó con una liebre que le propuso un trato.Un Cuento para niños de preescolar

La liebre necesitada de dinero, le propuso invitar a los vecinos del reino a participar de una gran carrera en el fin de semana, pero con una singularidad, estaría acordado quién ganaría.

– “Si te parece bien, querido Gran Oso Pardo, organizaremos una carrera en la cual yo, como soy amiga tuya ganaré a todos los vecinos menos a ti y posteriormente, repartiremos el premio entre los dos”.

Aunque al Gran Oso Pardo no le gustaba para nada el trato, necesitaba algo de dinero para comprarle un regalo a sus hijos y decidió aceptar la propuesta de la liebre.

Al día siguiente, los vecinos del reino estaban preparados para disputar la carrera y comenzó sin problemas. A la final de la carrera, llegaron como habían acordado la liebre y el Gran Oso Pardo, ganando finalmente éste último. Sin embargo, a la hora de repartir el premio, el Gran Oso Pardo contempló como en las normas aparecía un apartado que decía: “Ganará la carrera el corredor que más victorias consiga en total, sin importar el resultado de la carrera final”.

El Gran Oso Pardo que nunca se enfadaba entró en cólera y la liebre corrió y corrió con el premio de la carrera temiendo su reacción.

Si no te lo crees, puedes encontrar la liebre que aún a día de hoy sigue corriendo, tratando de escapar del Gran Oso Pardo.

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